No sabía lo que haría o pensaría o diría en cuanto viera sus ojos, quizás me sumergiría en ellos o en sus brazos. Tenía miedo de caer tan profundamente la primera vez, tenía pena de no poder ocultar esa emoción. Era un hecho, iría corriendo a sus brazos y no lo soltaría. Tenía miedo, todo suele comenzar con una sonrisa.
No hay comentarios:
Publicar un comentario