martes, 5 de noviembre de 2013



Se metió sin permiso a mi cama llenando de caricias mi cuerpo, sintiéndonos el uno al otro. La escasa luz que penetraba por la ventana me permitía observar su cabello despeinado y su piel morena, oler su fragancia amaderada me arrancaba suspiros. Se metió sin permiso a mi cama cuando abrí mi corazón. Se metió sin permiso a todos mis sueños cuando toqué mi almohada y no me avisó.


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