lunes, 16 de septiembre de 2013

Florian Neuville | Phoenix

—¿A qué hora quieres que este? —ella sonrió. 
—A las nueve, a esa hora no hay nadie en mi casa vigilándome así que puedo hacer lo que sea contigo—se acerco a su oído y susurró—, incluso matarte.

No hay comentarios:

Publicar un comentario