martes, 8 de octubre de 2013



Quédate con ella y mírala dormir. No la despiertes, está soñando contigo. Desvístela con los ojos, observa sus lunares y cada una de sus pecas. Recuérdate a ti mismo por qué te gusta tanto. Sal a fumar, pero déjale una nota. Dile cuanto la quieres y escribe que volverás. Vuelve. Si aún no ha despertado, susúrrale al oído que no hay tiempo que perder. Prepárale un café y pídele bailar. Y luego de todo eso, invítala a volar.


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