domingo, 3 de junio de 2012

Solo tú sabes el motivo de mi sonrisa - Capitulo 22




Capítulo 22:

Entro en el salón. Solo entrar veo a Travis mirándome. Tiene los ojos rojos, ha llorado. Me acerco a él. Sigue sentado pero la mirada la tiene fija en mí. Me pongo frente a Travis y él se levanta. Yo lo abrazo mientras las lágrimas comienzan a inundar mi cara cosa que hacen que empiece a llorar desconsoladamente, llena de tristeza.

-Le tengo miedo Travis… Tengo miedo de mi padre… - Le digo llorando más no poder.
-Tranquila cariño… - Me dice mientras me abraza, acariciando mi pelo.
-¿Qué te ha dicho? – No me dice nada - Travis, ¿Qué coño te ha dicho mi padre? – Levanto el tono.

Paro de abrazarle y lo miro, tiene los ojos llorosos y una lágrima camina lentamente por su mejilla mientras pronuncia esas palabras que tanto a él como a mí nos duelen muchísimo.

-Que me aleje de ti.
-No le hagas caso por favor… - Después de un suspiro, le explico - Han venido tus padres. Y mi padre está hablando con el tuyo…
-Mi padre lo convencerá, ya verás. – Me dice, intentando transmitirme seguridad.
-¿Y si no? ¿Y si me tengo que ir a Madrid? Dejar a Miriam y a Tamara… Alejarme de ti… No puedo Travis.
-Yo tampoco, princesa.

Él me seca las lágrimas que me van cayendo por mi cara e intenta tranquilizarme.

-Eras el chico del telón. 
-¿Cómo? – Pregunta aun sin recordarlo. 
-Eras el chico de hace dos años. El que me dijo antes de salir a cantar que lo haría bien.
-Y lo hiciste. Igual que lo has hecho hoy.


Sonrío a pesar de que las lágrimas caen como si de una cascada se tratase. 


-Te quiero, ______. Mucho. – Se sincera.
-Y yo… No quiero dejarte.
-No me vas a dejar.
-¿Y el viaje a Madrid? – Le pregunto, un tanto sorprendida.
-Puede esperar. Si te tienes que ir, que sea conmigo. No soportaría alejarme de ti, no puedo ni podré. Y eso lo tienen que entender.

Lo vuelvo a abrazar mientras le digo lo mucho que lo quiero y le doy las gracias por todo. Sé que una lágrima ha vuelto a caer por su mejilla, al igual que en la mía, al mismo tiempo, al mismo compás, con la misma tristeza, con el mismo miedo de ser separados. Pasamos abrazados sin decir nada, a veces escucho un te quiero por parte suya, un “tranquila…” ya que las lágrimas hacen que siga llorando. En ese momento, alguien entra en el salón. Nos separamos rápidamente.

-Joder mamá… - Le dice Travis a Lidia, al ya estar a nuestro lado. – ¿Ni un momento podemos estar solos o qué?
-Travis, calla. Mirad iré al grano: Mi marido ha ido a hablar con tu padre – Me explica. - Y después de mucho hablar e intentar convencerlo… - Hace un suspiro - No hemos podido hacer nada. Mañana sale el vuelo a Madrid, __________.
-¿Qué? ¡No! ¡No me pienso ir Lidia! – Grito de rabia y de tristeza a la vez. 
-¡Pero mamá! – Le grita Travis. - ¡En una cosa en la que podéis ayudar y seguro que no lo habéis intentado lo suficiente!
-Lo siento chicos, hemos hecho lo que hemos podido…





Ese miedo que me consume



http://www.youtube.com/watch?v=YkBmLbChzNI


-Lo reconozco, tengo miedo, mucho miedo...
-¿Miedo de qué? ¿De mí?
-¿Cómo voy a tener miedo de ti? Si eres perfecto.
-Ya,pero no me has contestado, ¿de qué tienes miedo?
-Es que no sé como decirlo.
-Dilo y ya está. Me estás preocupando.
-Tengo miedo,de que un día encuentres alguien mejor que yo, que no es muy difícil, y te enamores perdidamente de ella, y me dejes aquí, sola, tengo miedo de que te marches para siempre, de que un día decidas no seguir queriéndome. Tengo miedo de tantas cosas...
-¿Enserio crees que haría eso?
-Y yo que sé, no es que dude de ti, simplemente tengo miedo de que un día pase algo de eso.
-¿Miedo? Miedo debería tener yo, miedo a que me dejes, porque no soy gran cosa, miedo a que alguien mucho mejor que yo se enamore de ti, de tus ojazos, de tu preciosa sonrisa, de tu cuerpazo, miedo a que un día te des cuenta que no soy lo suficiente para ti, miedo, muchísimo miedo.
-¿Y no lo tienes?
-Pues claro. Cada día, cada hora, cada segundo. Pero he aprendido a convivir con el miedo. Y ya ni lo menciono, por que si algo tiene que pasar ya pasará, de momento yo sólo quiero estar contigo y amarte, hasta dejarme el alma.





-No entiendo cómo quieres seguir conmigo.
-¿Por qué dices eso?
-Joder, porque no hacemos más que discutir…
-Pues porque prefiero discutir contigo que hacer el amor con otro. 





-Sonríe
-No
-Sonríe
-Ahora no tengo motivos para sonreír.
-Esta bien. Dentro de 7 segundos voy a pedirte que te cases conmigo.

(Ella sonríe.)






-Yo no voy a hacerte daño, yo soy diferente.
-Ya, claro...
-¿Por qué no dejas de pensar un poco en lo que te dolió? ¿Sabes? Yo no soy de piedra. Yo también siento y también tengo miedo. Pero aquí estoy, si dejáramos de hacer lo que queremos por miedo, ni siquiera coseríamos un botón por miedo a pincharnos.
-¿Y qué me hace pensar a mí que esto no me dolerá?
-Verás, yo no puedo prometerte el mundo, pero sí que tú seas el mío, y eso cariño, no duele.






-¿Crees que si no te quisiese, en aquel momento hubiera hecho todo lo que hice? No hubiera ido a tu casa tantas veces como fui, lloviese, tronase, nevase; no me hubiera peleado con quien tuviera que pelearme por defenderte....
-Si, antes, pero ahora, que sientes ahora?
-Ahora siento mucho más.


Los Hombres de Paco



-¿Tu sabes que eres lo mejor que me ha pasado en la vida?
-Sí, pero me encanta que me lo digas, otra vez.
-Lo mejor que me ha pasado en mi vida, lo mejor.
-Otra vez.
-Lo mejor que ha pasado en la vida.
-Otra vez.
-Lo mejor que ha pasado en la vida.
-Otra vez.
-Lo mejor que ha pasado en la vida.
-Es que no lo entiendes, si tu saltas yo salto, si tú te quemas yo ardo.





-¿Y cómo es?

-¿Que cómo es? Es un chica normal. Tiene el pelo rizado y castaño. La cara blanca con expresión de libertad. Los ojos del color esmeralda, y alrededor de las pupilas unas líneas, unos rayos, que yo imagino que son ranuras por donde se escapan sus sueños. Unos labios caprichosos, que siempre lucen una sonrisa. Da igual que tipo de sus tantas sonrisas sea, pues siempre está allí. Un lunar precioso en la espalda. Unas manos sinceras. Un ombligo del que cualquier día, cualquier amanecer, podría salir el sol. Las piernas ni largas ni cortas, con esas rodillas que la tiemblan a veces... Es una de esas personas.
-¿Una de esas personas?
-Sí, una de esas personas de la que es fácil enamorarse. De esas que te da abrazos en los buenos y en los malos momentos. Que confía en ti, y lucha hasta cuando ya todo el mundo ha dejado de hacerlo. De esas personas que siempre sonríen y le contagia su sonrisa a los demás. De esas personas que ven más allá de las cosas simples, y que siempre le da una oportunidad a todo el mundo. De esas personas que sabes que es una niña, pero la ves un poco mujer. De esas que mantienen la llama de la inocencia y la ilusión aún viva. De esas, con las que no te importaría pasar el resto de tu vida...






-Y entonces te das cuenta, ¿sabes? Es como si hubieras estado empanado toda la vida...
-¿De que te tienes que dar cuenta? A todo el mundo le gusta estar empanado...
-Sí, hasta que encuentras algo mejor. Una cosa que no habías visto antes. Algo fuera de lo común. Que se yo... ¡Sus ojos! ¿Los has visto? Es como si te abrieran un mundo. Y dices: "Joder, yo quiero estar ahí". Pero es difícil... ¿o no? Solo tienes que dar un salto y lanzarte al vacío. “Arriésgate" dice el corazón; "Cuidado" dice la cabeza. Pero al final solo queda una opción. Eliges tú. Dime, ¿Qué decides?
-¿Yo? Yo estoy contigo a muerte.



Putada

Esa-tristeza-que-te-entra
Cualquier-accion-de-orgullo

sábado, 2 de junio de 2012

Salta conmigo, pequeña




No me preguntes. No te lo plantees ni por un sólo segundo. ¿Lo tienes claro? Hazlo. 
Salta, ven conmigo. Seremos felices. Te lo prometo, pequeña. Sabes que estamos hechos el uno para el otro, si te lo piensas no lo harás, porque tienes miedo. Demuéstrame que me quiero, que eres una valiente luchadora. Ven corriendo y abrázame. No importa ahora mismo con lo que estés atada o con quien. Sólo ven. 
Perdámonos durante unas horas. Hagamos un mundo solo para nosotros dos, dónde nadie pueda encontrarnos. 
Te prometo princesa que pase lo que pase quedará entre tu y yo. Entre el sol y la luna. Entre blanco y negro. Entre tus pensamientos soñadores. Entre mi mente eufórica. 
Necesito que estés conmigo unos minutos. Decirte lo que siento sin palabras porque entre tu y yo siempre sobraron. 
Mírame a los ojos, cariño, no podemos ocultarlo. 
Coge mi mano. Cógela y sin soltarla sígueme. Tirémonos juntos otra vez a la piscina, excluyendo cualquier sentimiento ajeno que nos lo prohíba. Dejémonos llevar por nuestro amor de adolescente. No importa el pasado, hoy empieza un nuevo presente y un futuro por escribir. Lo demás sobra. 
No tengas miedo a no saber nadar pequeña, yo estoy a tú lado para no dejar que te hundas, para calmar tus miedos y aumentar tus sonrisas. Yo soy esa mezcla de bien y de mal. Que te llevará a la locura y a la cordura. Soy esa mezcla de bueno y de malo. Que estará contigo cuando más lo necesites y te hará hacer las locuras más increíbles. Seré aquél que haga las nuevas locuras de amor. Eso si mi vida, no esperes un chico como el de las películas. Porque yo soy el chico de nuestra película basada en echos reales.
Tírate conmigo. No lo pienses. Hazlo. Hagamoslo. 
Nuestros corazones están sobrecargados, ven conmigo, corramos esta noche los dos juntos.



 

-¿Bailas? 
-¿Cómo? 
-Que si quieres bailar... conmigo. 
-¿Así? ¿Sin música? 
-¿Para qué quieres la música si nuestros corazones están tocando su propia canción? 



 

-¡Esto es una puta locura! Con diferencia, la más grande que hemos hecho hasta ahora... 
-¿Y qué más da? 
-Enserio, estás loca. Pero como una puta cabra. 
-¿No te atreves no? 
-¿Qué no me atrevo a irme de aquí? Ahora mismo vamos a coger el próximo tren y acabaremos en la orilla de cualquier playa. Llegaremos allí, nos vamos a comer el helado más grande de nata que haya y después te voy a desnudar y te voy a meter en el mar. 
-¡Me encanta! ¿Cuándo salimos? 
-Lo mejor de todo esto, es que vamos sin maleta y que, vamos a estar todo el rato con la misma ropa... Cuando volvamos, estaré más de una semana oliendo a ti. Y no, no voy a volver a lavar ni esta camiseta, ni estos pantalones... 



 

-¿Sabes cuándo supe que me casaría contigo? La noche que fuimos a cenar a aquel restaurante de la Tercera. 
-Sí, recuerdo ese sitio... 
-Llevabas un vestido de lino blanco, estabas preciosa, y pediste un plato gigante de costillas. Te las comiste con tantas ganas... te pusiste hasta las cejas de salsa barbacoa, con carne entre los dientes, grasa en el pelo... Y cuando terminaste y te dije que estabas hecha un desastre, sacaste tu espejo, te miraste, y soltaste una risa feliz, totalmente natural. Llenó toda la habitación, y me dije a mí mismo que ese era el sonido que quería oír el resto de mi vida. Por eso me casé contigo. 
-¿Sabes cuándo decidí yo que quería estar contigo para siempre? Hace sólo dos segundos.



 





La miro bailar. No ha dejado de sonreír en ningun momento. Lleva puesto un vestido sencillo, bonito, como ella. Se ríe. Me mira y por un momento me siento débil. Es preciosa. Lo se y el resto del mundo también se ha dado cuenta. Me acerco a ella por detrás. Aparto su pelo y la beso en el cuello.. Huele realmente bien. Se da la vuelta y me mira a los ojos. La beso. Es un beso corto, lento, dulce, cálido . 

-Eres peligrosa 
-¿Por qué? 
-Me haces creer en lo imposible. 



 

Contemplo como baja las escaleras y me doy cuenta que hay momentos en la vida que están hechos para ser recordados durante mucho tiempo. Momentos que aunque te empeñes en olvidar volverán a tu memoria para recordarte como llegaste a ser de feliz. Momentos, que al fin y al cabo son solo eso, recuerdos. 

-Bueno... ¿qué te parezco? 
-Estas preciosa.







-¿Cuándo te diste cuenta de que le querías?
-La primera vez que noté que le echaba de menos.




Estamos enfrente el uno del otro. Apenas nos separa un metro y puedo ver como su pecho sube y baja rápidamente. Me atrae hacia él y me aparta el pelo. Me acaricia con los dedos la mejilla y acerca su cara aun más a la mía. Puedo notar su respiración agitada, su corazón latir, apunto de salirse de su pecho. Me muerdo el labio inferior. Estoy nerviosa. Lo se y lo sabe. Me besa en la comisura de los labios.

-Dime que pare. Dime que pare porque esto no esta bien.
-No puedo pensar cuando estas tan cerca. Apenas puedo respirar...






-¿Puedo decirte algo?
-Claro...
-Cada día estoy más seguro de por qué me enamoré de ti...
-¿Ah sí? ¿Y qué es?
-Porque, simplemente, eres tú.
















-Eh... ¿qué miras?
-Me estaba fijando en tus labios... son preciosos, ¿sabes?
-Creo que serían más bonitos si estuvieran junto a los tuyos...







─Sin pensar, contesta, ¿qué harías ahora mismo?
Besarte.
─He dicho sin pensar…
─Es que no puedo dejar de pensar en besarte.








-Sabes, siempre tuve miedo a perderte...
-Ah, ¿y ahora ya no?
-No, sinceramente, ahora no, ahora siento pánico... Pánico a no volver a sentir tus labios, pánico a que no vuelvas a tocarme nunca, pánico a quedarme sola, pánico a tantas cosas...El miedo quedó atrás hace mucho tiempo, el pánico ocupó su lugar. ¿Y sabes porqué? Porque antes me importabas, obviamente, te quería, te amaba, ahora por supuesto que lo sigo haciendo, con la diferencia de que simplemente ahora ya no soy capaz de vivir si no estas a mi lado, si no estas conmigo, si no eres tu con el que comparto mi vida...No soy nadie sin ti...Simplemente,siento la vida cuando estas a mi lado, junto a mi, y siento tu aliento en mi cuello, tu voz en mi oreja y tus ojos posados sobre los míos... porque simplemente, eres indispensable para que siga viva. ¿Ahora lo entiendes?



-¿Sabes? Me encantaría ir a Londres para poder entrar en una de esas cabinas rojas y molestar a los guardias que no se inmutan. También me encantaría ir a Venecia para montarme en una góndola y pasear por sus estrechas calles. Y como no a París, para subirme a la Torre Eiffel y contemplar de noche las luces de la ciudad desde arriba. Y a ti, ¿te gustaría ir a algún sitio en especial?
-Sí, a tu vida. Para quedarme a vivir en ella.





Eres lo más bonito que tengo alrededor, la única razón que tengo para seguir luchando. Porque nadie puede darme lo que tú me das, nadie. ¿Sabes lo que me gusta de ti? Que cuando estoy realmente jodida apareces con esa sonrisa, me besas, me abrazas y eso me gusta, lo que más deseo en esta vida es verte feliz, y mucho mejor si estás a mi lado,porque si no es así sé que intentaré hacer lo imposible porque lo seas, porque eres más que todo. Aunque te repita lo antipático que eres muchas veces y sea yo la más borde del mundo, me encantas. Me encanta picarte solo para ver esa carita de rabioso, y a pesar de que muchas veces no digo lo que debería decir, o digo lo que no debería, no te imaginas todo lo que te quiero. No puedo decirte cuánto porque no te llegaría a ser sincera, porque te quiero como se quiere a la persona con la que quieres estar las 24 horas de cada día, la persona que quieres tener a tu lado para siempre, para toda la vida. La persona de la que cada día que pasa depende más tu felicidad. Porque ¿crees que podría olvidarme de ti? Ya te lo contesto yo, no podría hacerlo nunca, porque pienso tenerte cada día a mi lado, levantarme y tenerte al lado en nuestra cama. Porque cuando estoy contigo me siento diferente, me siento especial, mejor persona y pienso que el mundo es mejor si tú estás a mi lado. Me despierto cada noche pensando en ti, en llevarte conmigo y reventarle la cabeza a todo el que se entrometa en lo nuestro. ¿Sabes que?Me encanta que estés conmigo, que vengas con tu entusiasmo y con esa sonrisa, como si todo fuera posible.




Un perdedor es el que tiene tanto miedo de ganar que ni siquiera lo intenta.



viernes, 1 de junio de 2012

Me-senti-especial


-Te quiero
-Yo más.
-Nunca te pares a pensar cuanto te quiero.
-¿Por qué?
-Porque siempre te voy a querer más de lo que piensas.



Solo tú sabes el motivo de mi sonrisa - Capitulo 21



Capítulo 21: 

-Tu padre quiere hablar con Travis. 
-¿Conmigo? – Pregunta Travis, extrañado.
-No. Sé lo que quiere y no. – Niego yo.
-Está en el salón Travis, ve y habla con él.
-De acuerdo. – Acepta Travis.

No puedo creerlo. ¡Travis va a hablar con mi padre! Se va a liar y no quiero. Me sentiría culpable. Bueno, es que ya me siento culpable de que Travis esté en todo este lío por mi culpa. Nuestras manos siguen unidas. No quiero soltarle.

-Voy a hablar con él. No va a pasar nada, ¿vale?
-Si que va a pasar. Tú no conoces a mi padre.
-Pues ya es hora de que vaya acostumbrándose a que esté con su hija y que se deje conocer. Hasta ahora, pequeña.

Me besa en la frente y se va de la cocina. Miro a mi madre que me mira como diciendo: Ve y escucha. Al escuchar cómo se cierra la puerta del salón corro hacía este e intento escuchar la conversación. Una conversación que sin saberlo, iba a sacarnos, tanto a Travis y a mí, lágrimas. Lágrimas de amor.

A través de esa puerta que tanto me gustaría cruzar para estar con él:

-Hola, señor. ¿Quería hablar conmigo? – Dice Travis, con voz seria, preocupada.
-Sí, siéntate. – Supuestamente, ya que solo puedo escuchar la conversación, Travis se sienta.- Quiero hablarte sobre __________.
-Usted dirá.
-¿La quieres? – Le pregunta.
-Mucho. – Sé que lo dice de verdad, sinceramente.
-Y, entonces, si tanto la quieres, ¿serías capaz de alejarte de ella?
-¿Cómo? – Pregunta sorprendido.

¿Alejarme de él? ¿Pero que está diciendo mi padre? ¡No! ¡Ni loca! Y él tampoco querría dejarme. Lo sé, me lo ha dejado claro un millón de veces. Sigo escuchando.

-Lo que oyes. – Le contesta mi padre, borde.
-No podría alejarme de ella.
-Entonces no la quieres.
-Claro que la quiero, si no la quisiera me alejaría de ella. Pero no es el caso, ella lo sabe.
-Ella sabe muchas cosas, por lo que veo, que no debería saber.
-Lo que sepa ella no es cosa suya.
-Pero con quien salga sí. Es mi hija, y no quiero que salga con un chico que tiene moto.
-Solo por eso, ¿quiere que me aleje de ella?
-Sí.

¡No! Solo por eso no es. Lo sé. A parte de la moto, lo que le pasa es que se piensa que aun soy su niña, que aun soy pequeña. Pero no, he crecido, muchas veces sin él, he hecho amistades y me he enamorado. De Travis. Y no va a conseguir que me aleje de él. ¿Y si el viaje a Madrid es para que me aleje de él? Ahora lo tengo claro. Sigo escuchando.

-No voy a alejarme de ella. – Dice Travis.
-Demasiado tarde, mañana lo harás. Nos vamos a Madrid.
-Ella no quiere marcharse, no pueden obligarla.
-Somos sus padres.
-Ya, pero…

Oigo el timbre de casa. Voy a abrir. Cuál es mi sorpresa al ver que quien ha llegado con un hombre es Lidia. ¿Qué hace aquí mi profesora?

-Lidia… ¿Qué haces aquí? – Les pregunto.
-Veo que Travis aun no te lo ha explicado.
-¿El qué? 
-Somos sus padres.

¿Sus padres? ¡Por eso solo ella sabía la sorpresa! ¡Es su madre! Y hace dos años estuvo en el festival porque su madre era también la organizadora… Espera… Recuerdo:

“Iba a salir a cantar, cuando me fijo en un chico. Es quien desplegaba el telón. Antes de que lo desplegase, antes de cantar, me sonríe y me dice: Lo harás muy bien, ya verás. Él, durante la parte en la que canté y que no fue saboteada por Sonia me estuvo sonriendo y yo, algunas veces, en vez de mirar el público lo miraba a él. Pero después, cuando pararon la música, bueno, cuando la paró Sonia, al salir corriendo y acabar el festival ya no lo volví a ver. Y no me acordaba de él. Aunque, ahora, me doy cuenta, de que él sí que se acordaba de mí. De que no me olvidó.”

-Travis me ha enviado por SMS lo que ha pasado, resumido, claro. ¿Estás bien _______? ¿Y Travis? – Me pregunta Lídia.
-Sí, estoy bien. Está hablando con mi padre… Y se va a liar. Si no es que se ha liado ya. He estado escuchando lo que he podido tras la puerta pero no se escuchaba bien. – Le explico.
-¿Nos has estado escuchando? – Pregunta una voz grave detrás de mí.

Me giro. Es mi padre. Los nervios me pueden, pero el miedo aun más. Le tengo miedo a mi padre. Lo sé porque una lágrima, seguida de otra empieza a salir de mis ojos. Mi madre también sale al recibidor.

-¿Ahora lloras? – Dice mi padre.
-¿Y Travis? – Pregunta Lidia.
-¿Quién es usted? – Le pregunta mi padre a Lidia.
-La madre de Travis y la profesora de ___________.
-Travis está en el salón. Llorando igual que tú ________, como un crío pequeño.

Travis, ¿llorar? ¡¿Que ha hecho mi padre?! Mi cara sigue mojada de lágrimas. 

-Ves tú, por favor. Travis no llora por cualquier cosa. – Me dice su padre, preocupado. – ¿Podemos salir a hablar fuera? – Le pregunta a mi padre.
-Está bien. – Contesta mi padre.

El padre de Travis y el mío salen de la casa. Yo miro a mi madre.

-Ves. No te molestes en pedirme permiso.

Después miro a Lidia.

-Como ha dicho mi marido, Travis no llora por cualquier cosa. Te quiere. Eso tenlo claro, _____. Y tú tranquila que esto se va a solucionar.
-Gracias Lidia. – Digo abrazándola.
-Estaremos en la cocina, no molestamos. – Dice mi madre.
-De acuerdo. Hasta luego.

Ellas entran en la cocina y cierran la puerta. Yo me dirijo hacía el salón, nerviosa, triste y culpable. Sin saber lo que podrá pasar al abrir esa puerta. Deseando tenerlo junto a mí y poder abrazarlo.






La echo de menos de la manera más brutal y anormal que existe.



Todos, absolutamente todas y todos sois hermosos, sé que lo estás leyendo, si, tú, si lo estás leyendo debes de saber que vales la pena, que allí fuera hay una persona destinada para ti, que te amará, que te cuidará y te entenderá. Esa persona ya está destinada para ti, quizás ya la has encontrado, quizás no, pero no te rindas, esa persona llegará a cambiar tu mundo, a cambiarte, a transformarte y a sacar de ti lo mejor que puedes ser. Pronto te encontrará, la encontrarás o os encontrareis, en cualquier momento, cualquier día, a cualquier hora, cuando menos te lo esperes te enamorarás de su sonrisa.




Si un día no me encuentras, búscame en los recuerdos, a veces me da por pasearme por ahí.




No te quiero. No te quiero. No te quiero. Cada vez me convence menos. Si yo no te quiero. Lo sé. No te quiero. No te quiero. No te quiero. ¿Porqué le iba a querer? Es un imbécil. No te quiero. Es un tonto. No te quiero. Un chulo. No te quiero. Una mala persona. No te quiero. Pero por todo ello me gusta. ¿Pero qué digo? Si no te quiero. No te quiero. No te quiero porqué no te quiero. De eso estoy segura, que No te quiero. Tu no me quieres, y yo no te quiero. Las cosas claras. No te quiero. No quiero tu sonrisa brillante, porque no te quiero. No quiero tus ojos clavados en mi, porque no te quiero. No quiero tus brazos a mi alrededor, porque no te quiero. No quiero tus dedos entre lazados a los míos, porque no te quiero. No te quiero.

Mierda.

Le quiero.



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Cada-vez-que-me-veas
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