Capítulo 10:
-¡No me pienso ir! - Grito de repente, sin
hacerle caso. - ¿Habíamos quedado, recuerdas? ¿Es que te he hecho algo? Si es
así, dímelo. No te escondas, no me hagas más daño del que ya me has hecho, por favor.
Se levanta del banco y me mira, con un rostro
enfadado, pero creo, que un poco triste.
-¿Como te he podido hacer daño yo? ¡Si ni siquiera
nos conocemos! - Esas palabras quieras o no duelen y las que vienen después son
peores - Devuélveme ese favor que te hice yo ayer por la mañana al irme. Es un favor
muy fácil. ¿Lo harás?
No parece el de siempre. ¿Pero cómo puedo decir la
palabra siempre? Si en verdad, tiene razón. Lo conozco solo de dos días.
-Según tú, ni siquiera nos conocemos. Entonces, ¿por
qué aceptaste mi favor ayer y porque debería aceptar el tuyo?
-¡Para de preguntar y responde, joder! - Me chilla,
enfadado.
-No me hables así, por favor. - Intento no
chillarle como él a echo conmigo. Haciéndole de nuevo, sin darme cuenta, otro favor.
-¿Ahora tengo que hacerte caso? - Hace una pausa
mirando al suelo y luego vuelve a subir la mirada hacía mí - Vamos a hacer como
si no nos hubiésemos conocido, ¿vale? Como si no hubiese la mínima relación
entre nosotros. - Esas palabras hacen que una primera pero no última lágrima salga de mi ojo derecho formando un camino por mi mejilla.
-¿Por qué no debería haberla? Si estábamos bien,
¿no? - Quiero que me dé una razón, odio que no me digan el por qué de las
cosas.
-La respuesta a tu última pregunta la sabes y a la
de la primera, olvídate de ella igual que quiero que te olvides de mí. Vete, ________.
-¡Que no, joder!
-¿Por qué no te quieres ir?
-¿Ahora quieres tú un por qué? - Parece que va a
hablar pero no le dejo. - Déjame hablar a mí ahora... Cuando te conocí pensé
que eras especial, porque nunca me había sentido tan bien con un chico sin
empezar a discutir por gilipolleces. Pero ahora me sales con esto. No sé lo que
te pasa pero por lo que veo tampoco quieres que lo sepa. Así que si es lo que
quieres, desapareceré. - Las lágrimas van cayendo por mi cara a medida que las
palabras salen de mi boca. - Una carga menos para ti, ¿no? Porque soy eso, una
carga. Una cosa más por la que prestar atención y ahora te has cansado, te has
cansado de mí, Travis.
-No me he cansado de ti ______... - Me mira
mientras posa su mano sobre la mía. Pero no le dejo.
-Eh, para. ¿Ahora quieres hacer como si no hubiese
pasado nada? - Saco su mano de la mía, rápidamente. - Si no te has cansado de
mí, ¿Que es lo que te pasa?
Pero Travis no dice nada, se limita a mirarme con
esos ojos azules... Desvío su mirada y miro la hora en el móvil, son las 7:55.
Me quedan cinco minutos pero con lo que ha pasado y todo prefiero irme ya.
Tengo unas ganas de llorar... Pf. Pero aquí no puedo.
-Yo... No creía que me harías más daño del que ya
me habías hecho. Lo has conseguido y no creas que esto se me pasará fácilmente.
¿Era lo que querías, no? Pues lo has conseguido.
Dicho esto me giro en dirección a la puerta del
parque. Oigo como me llama pero paso de él. La abro y me voy dirección al metro
que está justo al lado. Bajo las escaleras que hay y busco la tarjeta. ¡Mierda!
Ahora no la tengo... Me la he dejado en casa. Busco en el monedero, solo llevo
cinco euros, ¡genial! No me llega para comprarme una tarjeta nueva... Si voy a
mi casa, llegaré tarde a clase.
En ese momento siento de nuevo su mano sobre la
mía, como entrelaza mis dedos y como hace que me gire en dirección a él. De
repente se me van los enfados, aunque él, sigue enfadado conmigo. O eso era lo
que creía.
-Vamos, que te llevo en moto. - Me dice él aun
serio.
Subimos las escaleras por las que he bajado antes y las que él también ha
bajado para venir a buscarme. No sabía que tenía moto. Tampoco me había fijado
pero la moto estaba justo al lado del parque, aparcada. Supongo que solo la
habría traído hoy porque no había salido a pasear a Duna.
-Solo tienes un casco. - Digo extrañada y molesta.
-Tengo dos. Lo he traído expresamente. - Me dice
antes de llegar a la moto.
Llegamos y él me da el casco. Me lo pongo y Travis
también se pone el suyo. Él es el primero en subir y arrancarla. Me hace un
gesto para que suba y yo subo, cogiéndole de la cintura, aun insegura. Oigo el
motor rugir y después como empieza a circular saliendo de la calle por la que
había venido antes caminando.
-Pon la mano dentro del bolsillo de la chaqueta y
saca lo que hay dentro, es para ti. -Me dice chillando un poco, para que lo
escuche a pesar del sonido del motor.
Le hago caso, sin soltarme de él, introduzco mi
mano en su bolsillo. Saco el objeto que hay envuelto, parece un regalo. Me lo
guardo en el bolsillo de mi chaqueta.
-Lo abriré luego.
-No, ahora. - Me dice, decidido.
-¿Por qué?
-Tú ábrelo, _______.
No hay comentarios:
Publicar un comentario