Capítulo 11:
Cojo de nuevo el regalo, le quito el papel que lo
envuelve. Es una cajita pequeña, de color rosa. La abro.
-Travis... ¿Qué significa esto? - Pregunto
sorprendida, aunque a la vez contenta.
-¿No te gusta? - Me pregunta, aunque sabe que me
encanta.
-Sí, pero... - Siento como la moto empieza a
frenar y me doy cuenta de que hemos llegado. -¿Como sabías que este era mi
instituto?
-Lo ponía en tu
Facebook.
Bajamos de la moto, solo son y cuarto, las ocho y
cuarto y aun queda un cuarto de hora para que abran, aún no hay gente en la
entrada, es raro, pero mejor ya que así evitaría miraditas. Supongo que
querréis saber cuál era el regalo.
-¿Quieres que te la ponga? - Me pregunta cuando los
dos nos hemos quitado el casco.
-Sí, por favor. - Le respondo.
Él coge mi mano delicadamente y sube un poco la
manga de la chaqueta, dejando mi muñeca al aire. Yo le doy el regalo, es decir,
la pulsera. Sí, me ha regalado una pulsera, aunque en verdad, aun no me he
fijado de lo que tiene en especial.
-Fíjate bien en la pulsera, ______. - Me dice
mientras me la pone. Yo miro de más cerca la pulsera cuando me doy cuenta de
que hay una inscripción, mientras la leo, él me la dice.
-Sólo tú sabes el motivo de mi sonrisa...
Lo miro, sonriéndole. Él también sonríe pero con
vergüenza. Lo abrazo, en señal de agradecimiento. Poso mis manos por detrás de
su cuello.
-Es preciosa, muchas gracias, en serio.
-De nada, pequeña. - Le sonrío.
-Solo quiero saber una cosa. ¿A qué viene este
cambio de humor?
-Te lo diría ahora, pero me siento observado.
Agacho la cabeza, aun con las manos en su cuello.
Él se ríe y yo también acabo haciéndolo. Me giro y las veo ahí, intentando
disimular que están hablando pero nada, disimulan muy mal.
-Chicas, ¡que se os ve! - Les chillo.
-Vamos Miriam, que tienen cosas de que hablar - Le
dice Tamara, pero Miriam quiere seguir mirando. - Vamos tia, luego le preguntas
lo que quieras.
Travis sonríe, divertido. Yo, bueno, avergonzada no
estoy, pero siento curiosidad por saber que le pasaba y el porqué de primero
tratarme muy mal y luego muy bien. Necesito que me diga lo que le pasa. Me
importa y creo que yo también, si no, ¿a qué viene la pulsera?
Cuando se han ido, se vuelve a girar hacía a mí.
Nos sentamos en un banco y él empieza a hablar.
-Sé que no es el momento ni el lugar adecuado pero
si no te lo digo exploto. - Hace un suspiro, me coge de las manos y me mira - Yo
antes estaba así porque me quería apartar de ti, porque no quería que me pasase
lo que me pasó con otra chica, no quiero volver a pasarlo mal. - Parece bastante
afectado - Yo le demostré lo que sentía a esa chica y ella me dijo que no
sentía lo mismo. Si les preguntases a mis amigos sobre el tema y te dijesen que
durante un mes estuve fatal, no exageran, es la verdad.
Me mira serio aunque los ojos azules le brillan,
haciendo que esos ojos que tanto me gustan tomen un color precioso. Él me pone
el pelo delicadamente con su mano por detrás de la oreja, después se acerca más
a mí y me susurra esa palabra que por mucho que deseaba nunca llegaba. Pero
ahora sí.
-Te quiero _______.
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