Capítulo 2:
-Encantada de conocerte Travis, pero debería irme.
-Sí, yo también. ¿Vienes mucho al parque?
-Claro, acostumbro a bajar al parque cada mañana, antes de ir a clase. Paseo un poco a Blacky y luego mi madre se lo lleva a casa. Antes de irme en metro.
-¿Vas en metro a clase? - Me pregunta, sorprendido.
-Sí, no lo veo tan extraño, mucha gente va en él o en bus.
Me sonríe. De nuevo, me encanta su sonrisa y sus ojos azules... ¿Pero que dices, ________? ¡Como si te gustase! ¿Y si me gusta? No, no... Si nos acabamos de conocer. Él se da cuenta de que me he quedado un poco ausente.
-_______, ¿estás bien?
-¿Eh...? Sí, sí. Bueno, me voy.
-Espera.
-¿Qué?
-Eh… - Parece que va a decir algo.
-Si, dime.
-No, nada que…
-¿Qué…? – Pregunto un poco nerviosa.
-Tienes unos ojos preciosos. – Suelta al fin.
-Pero si son marrones.
-¿Y?
-Pues que si fuesen verdes o azules como los tuyos pues… aún. Pero marrones…
-Igualmente son preciosos.
Sonrío, tal vez un poco avergonzada o alagada. ¡A saber! No puedo saber lo que siento teniendo a este chico delante, pf… Decido marcharme, me despido de él, cojo la bolsa, le pongo la correa a Blacky y me voy caminando hacía la salida del parque. Cuando en ese momento, escucho mi nombre. Me giro.
-¿A que hora acostumbras a venir? – Me grita un poco para que lo escuche.
-Sobre las siete y media. A las ocho cojo el metro. ¿Por?
-¡Te veo mañana aquí, a las siete y media! - Me grita por última vez para que lo escuche bien y se gira por donde antes había venido.
Me encojo de hombros, confusa. Aunque en verdad, estoy contenta. Hoy es domingo, mañana lunes. Lo volveré a ver... Pero, ¿porque quiere volver a verme? Que raro... Digo que es raro por no decir que le gusto. ¡Seré idiota, como le voy a gustar! Ya me estoy comiendo el coco. Como siempre.
Ahora solo quiero que sea mañana, y mira que odio los lunes.
No hay comentarios:
Publicar un comentario