Capítulo 4:
En ese momento siento
unas manos que me tapan los ojos y una voz que me susurra algo en mi oído. Una
sonrisa se dibuja en mi cara.
-¿Quién soy?
-¿Debería saberlo? - Le pregunto en broma,
poniendo mis manos sobre las suyas.
-¡Claro que deberías
saberlo! - Me dice él riendo.
Le quito las manos de mis ojos y me giro. Le sonrío
y él a mi también. Es alto, así que tengo que mirar todo el rato hacía arriba,
pero me gusta. Nos sentamos en un banco y nos ponemos a hablar. De mientras
Blacky y Duna juegan por el parque.
-Oye, ¿y cuantos años tienes? -Me pregunta.
-16, ¿y tu?
-17 - Me sonríe.
-¿Y para que querías quedar? - Me hago la
desinteresada, aunque en verdad estoy encantada.
-Porque quería verte otra vez. - Dice él sin más.
-¿Y eso?
-Preguntas mucho, ¡eh!
-Bastante. - De nuevo, sonrío.
Miro el móvil, las ocho menos cuarto.
-Oye Travis, mi madre cuando venga va a mirar si
estoy con alguien, porque... - No le quiero contar que me he arreglado tanto y he
salido pitando de casa por él, se daría cuenta de que me gusta. - Porque... No
se fía sabes... Y quiere asegurarse. Sí, eso.
-Ah... Bueno, entonces me iré a pasear como si nada
con Duna, no te preocupes.
-Gracias. Por cierto, ¿no tienes que ir a clase?
-Sí, pero entro a las ocho y media.
-Yo también. - Vuelvo a mirar el móvil - Son las ocho
menos cinco...
-Será mejor que me vaya marchando.
Me siento culpable de que se tenga que ir pero,
efectivamente, alguien tiene que venir a recoger a Blacky, ya que tardaría
mucho en llevarlo a casa y así mi madre aprovecha y lo pasea un rato más.
-Me hubiese gustado estar un rato más contigo - Me
dice levantándose del banco.
-Y a mí... - Digo, con la voz tímida, también
levantándome del banco.
-Si quieres, podemos volver a vernos mañana.
-¿En serio?
-Claro, porque no.
-¿A la misma hora?
-A la misma hora. - Responde. - ¡Duna! - La llama.
La perrita corre hacía nosotros y él le pone la
correa, yo hago lo mismo con Blacky que también a venido.
-Bueno, pues mañana nos vemos _______. -Después de
decírmelo me besa en la mejilla.
-Hasta mañana, Travis...
Travis se marcha, bueno, en realidad no. Sigue
paseando a Duna, un poco más lejos. Siento como Blacky estira de la correa en
dirección a los dos, la echa de menos, igual que yo lo hecho de menos a él. Se
acaba de ir y ya lo hecho de menos.
¿Me habré enamorado de Travis?
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